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Cómo prepararnos para la adolescencia

Cómo prepararnos para la adolescencia

Hoy hablamos con Isabel Bonet, mentora de adolescentes.
Pedagoga, logopeda y, desde hace muchos años dedicada al mundo de la educación pero, sobre todo, madre de tres hijos.

¿El tipo de educación que damos a nuestros hijos durante la infancia es importante para llegar a una adolescencia equilibrada?
Me encanta que me hagas esta pregunta ya que siempre que hablo con los padres respecto a las dificultades a la hora de educar a sus hijos adolescentes acabo planteándoles la importancia de lograr alcanzar una adolescencia equilibrada, en la que siempre digo que esa dedicación que hemos invertido durante la infancia, aunque llegue la revolución hormonal de la adolescencia, deja un “estupendo poso” que tarde o temprano dará sus resultados positivos.
Evidentemente son muchos los factores que influyen en el desarrollo de cualquier persona, pero sí que es cierto que no podemos desaprovechar la infancia de nuestros hijos. En este período la mayoría de ellos suspiran por agradar y contentar a sus padres y ello nos permite que a través del ejemplo podamos educarles en valores y dedicarles nuestro tiempo, muchas veces escaso, pero con la suficiente calidad para que se den cuenta de que estamos ahí al 100 por 100.
Será básico que les ayudemos a gestionar sus emociones a través del diálogo y adaptándonos a su edad. Y además añadiría algo que tristemente ocurre demasiadas veces, y es que intentemos evitar sobre-estimularles.

Niña sobreestimulada

¿Qué quieres decir con sobre-estimularles?
Pues que los padres tenemos una natural tendencia a caer en la necesidad de procurar a nuestros hijos todo lo que buenamente creemos que les será útil en la vida; y me refiero a que aparte de todas las horas de formación que pasan en el colegio, nosotros añadimos muchas más después y durante el fin de semana; y muchas veces sin analizar bien dónde está el límite.
Me encuentro con demasiados jóvenes que cuando me comentan sus problemas e inquietudes, me dejan entrever que notan que han ido perdiendo la capacidad de sentir la vida al estar pasando por ella con el acelerador a toda pastilla. Verdaderamente no sólo es un problema de educación parental sino también de modelo social. Por eso, y ya que hablamos de educar en casa, aconsejo evitar ante todo que nuestros hijos lleguen a la adolescencia siendo consumidores de comida rápida emocional por un exceso de sobre-estimulación.
Planifiquemos bien durante su infancia las actividades académicas del hogar y las extraescolares. Pensemos en cubrir también sus necesidades emocionales. Que no crezcan sin tiempo libre y me atrevería a sugerir que incluso con momentos para poder aburrirse un poco y que de este modo, se vean obligados a despertar su ingenio para poder auto-motivarse siendo creativos. Que puedan disfrutar comunicando sus ideas, necesidades y sentimientos en cada tiempo de comida o cena familiar.
Creo que de esta forma, que no deja de ser bastante sencilla y natural, conseguiremos más fácilmente, que cuando nuestros hijos sean mayores dispongan de las herramientas necesarias para no sólo ver pasar su vida, sino que además sepan sentirla.

Creatividad

¿Qué le dirías entonces a un padre que no sabe si ha puesto o no ha puesto bien esos límites?
Es muy fácil. Le preguntaría sencillamente si levanta a su hijo con tiempo suficiente antes del ir al colegio para despejarse, desayunar y asearse; si llega al cole con tiempo para entrar relajado junto a sus compañeros; si merienda tranquilo o jugando antes de continuar con otra actividad extraescolar; si combina su actividad extra-escolar de forma equilibrada con los deberes del cole; si evita baños o duchas rápidas y cenas exprés; si lo acuesta con tiempo suficiente para que duerma sus 9 horas…
Ya ves, no es muy complicado averiguarlo. Lo realmente importante es organizarse y planificar mejor.

¿Cuál es el objetivo que deberíamos perseguir?
Pues como he dicho antes, la intención es evitar que caigan en la vorágine de la vida moderna sin las suficientes herramientas para mantener el control de sus vidas y debemos ayudarles a lograr un equilibrio saludable.

¿La maternidad te ha ayudado a la hora de tratar con los chicos?
Todo el mundo sabe que la experiencia es un punto. Además, antes de ser padres fuimos hijos y eso es una fuente de sabiduría muy importante para poder ponernos en su lugar y así ayudarles con eficacia durante todo su desarrollo y crecimiento personal.

Madre y niño hablando

Y ya para acabar, ¿Nos podrías explicar un poco en qué consiste tu trabajo como mentora de adolescentes?
Pues verás, mi meta es conseguir sacar del adolescente la mejor versión de sí mismo y mis objetivos son tanto su mejora académica como su crecimiento personal. Para ello trabajo directamente en el hogar en contacto directo con la familia. A partir toda la información recogida, inicio el diseño de un Plan Personal de Mejora Académica adaptado a sus necesidades cognitivas y emocionales.
El adolescente experimenta progresivamente como se va potenciando su autoestima y empieza a confiar en sí mismo y en sus posibilidades. Os aseguro que es muy satisfactorio acompañar a un joven que va adquiriendo confianza para creer en sí mismo y en su propio talento. Los pequeños logros diarios le motivan para seguir esforzándose y los antes “fracasos” acaban gestionándose como oportunidades y no frustraciones no toleradas.
Además procuro acuerdos satisfactorios entre profesor/tutor y padres como mediadora, lo cual acaba repercutiendo eficazmente en el rendimiento académico del adolescente y proporciona la tranquilidad que la familia necesita.

¡Muchas gracias, Isabel!

Adolescente feliz

Isabel Bonet
Mentoring de adolescentes
ibonetsaum@gmail.com
Teléfono: 670 329 822

Isabel Bonet

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