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¿Eres un padre sobreprotector?

¿Eres un padre sobreprotector?

Hoy en día, los padres tenemos acceso a mucha información. Nos enteramos de cualquier desgracia que pueda ocurrir en todo el mundo, con lo cual tendemos a ver demasiados peligros acechando a nuestros hijos.

Es cierto que, la función principal de los padres consiste en proteger a sus hijos tanto física como psíquicamente. El problema surge cuando en lugar de proteger, sobreprotegemos.

Evidentemente, todos queremos lo mejor para nuestros hijos y cuanto más cariño y protección le proporcionemos, tanto mejor. Pero, algunos padres están tan pendientes de sus hijos que nos les permiten aprender a superar solos, las dificultades y contratiempos propios de su edad. Esto les impide desarrollar los recursos y estrategias necesarios para afrontar dificultades y para poder definir su propia personalidad.

Padres sobreprotectores

Pero… ¿cuándo se sobreprotege a los niños?

– Cuando no se fomenta el aprendizaje teniendo en cuenta la edad del niño. Por ejemplo, un niño que empieza a caminar, tal vez no puede bajar solo unas escaleras porque puede caerse, pero podernos cogerle de la mano para que vaya aprendiendo, en vez de llevarle siempre en brazos.

– Cuando se les prohíbe experimentar por sí mismos por miedo a que se hagan daño o a que fracasen porque eso les impide sentirse orgullosos de sus logros. Los padres sobreprotectores incluso llegan a utilizar el miedo para proteger al niño.

– Cuando se les solventan sus problemas porque no se les enseña el valor del esfuerzo. Los padres sobreprotectores les terminan ese trabajo escolar que no han hecho por pura vaguería y si no lo hacen se sienten culpables.

– Cuando se les evita sufrimientos porque no se les enseña a gestionar sus emociones. Los niños se pelearán con otros, se caerán, se sentirán decepcionados y frustrados,…es ley de vida.

– Cuando se  justifican sus enfados y su mal comportamiento en lugar de enseñarles nuevos comportamientos. No todos serán tan comprensivos como sus padres.

Niño enfadado

– Cuando no hay firmeza en las decisiones (por ejemplo, al castigarles) y cuando se complacen todas sus demandas por miedo a que sufran o se enfaden.

– Cuando se toman decisiones por ellos, sin tener en cuenta su opinión porque se piensa que no son capaces de tomar sus propias decisiones. Es importante tener en cuenta que, nuestros miedos no son los suyos y que sus deseos son diferentes a los nuestros.

Como consecuencia, los niños sobreprotegidos suelen tener una personalidad insegura, con una autoestima baja, tienen dificultad para adaptarse a las nuevas situaciones, no están acostumbrados a hacer las cosas por sí mismos, son muy dependientes y exigentes con los demás.

Niño mimado

La idea, en definitiva, es ayudarles a aprender, a crecer y a tomar sus propias decisiones o los padres acabarán convirtiéndose en sus esclavos. Y lo peor es que, les transmitirán la idea de que no son capaces y de que no pueden confiar en ellos mismos.

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