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Frases que deberíamos evitar

Frases que deberíamos evitar

Ya sabemos que a veces repetimos y pedimos las cosas a los niños hasta la saciedad y que, en muchas ocasiones, el cansancio nos puede. Pero hay una serie de frases que los padres decimos con cierta frecuencia y que deberíamos evitar porque la reacción que producimos en nuestros hijos es la contraria a la que pretendíamos: rechazo, ira, rebeldía, culpa, dependencia……

En ocasiones, los padres examinamos y criticamos al niño partiendo de la idea de que somos poseedores de la única verdad porque sabemos lo que es justo e injusto y cómo deberían ser las cosas.
Pero si pretendemos tener hijos que tomen sus propias decisiones, que reconozcan sus emociones, que no tengan miedo, que no se sientan culpables por no ser perfectos…. deberíamos evitar ciertas frases que son signo de un diálogo fallido con nuestros hijos y que nos llevan inevitablemente a discutir con ellos.

Niña triste

Aquí os dejamos algunas de estas frases prohibidas:

1.- “Lo que tienes que hacer es…..”
Es una frase que puntualiza y explica cómo deben hacerse las cosas sin tener en cuenta su opinión, sus ideas o sentimientos.

2.- ¡Déjate de tonterías, no es para tanto!
Menospreciamos sus problemas y sentimientos calificándolos de poco importantes.

3.- “¡Con todo lo que hago por ti!, ¿así me  lo pagas?”
Nos hacemos la víctima y reprobamos su conducta haciendo que se sientan culpables.

4.- ¡Te lo dije!
No confiamos en él y evidenciamos el error que ya sabíamos a ciencia cierta que se iba a producir.

5.- ¡Porque lo digo yo…y punto!
Es una frase que denota educación rígida y falta de flexibilidad.

6.- “¡Deja, ya lo haré yo!”
Descalificamos al niño e impedimos que haga las cosas por él mismo pero, sobre todo, le culpabilizamos.

7.- “Sí muy bien pero….podrías haberte esforzado un poco más, ¿verdad?”.
Le felicitamos y a continuación viene una declaración de que no es suficiente. Confuso, ¿no?

8.- ¡Lo hago solo por ti!
Le exigimos agradecimiento por algo no solicitado o no deseado.

9.- Los niños buenos no lloran.
Determinar lo que el niño debe sentir y negar sus sentimientos, no favorece en nada a su educación emocional.

10.- “¡Eres un desastre!”
Etiquetamos. Convertimos un mal comportamiento de un momento determinado en una conducta general.

Los niños, sin duda, perciben el rechazo, la rabia, el resentimiento o la irritación de sus padres.
Por ello, es importante sustituir estas frases por otras más positivas que lleven al diálogo, a que ellos se responsabilicen de sus conductas buscando alternativas y  que no afecten a su autoestima.
La actitud de los padres es esencial porque el modo en que vemos a nuestros hijos, el modo en que nos relacionamos con ellos, marcará el modo en que ellos se verán a sí mismos (Efecto Pigmalión).
Si se sienten aceptados, si somos sensibles a sus necesidades, nuestros hijos crecerán emocionalmente estables y, por lo tanto, más seguros de sí mismos.

Solamente pensad en cómo os sentíais vosotros cuando os las decían vuestros padres……
Muchas veces se nos olvida que:
“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan)”
El Principito

El Principito

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