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Las cien caras de mamá y papá

Las cien caras de mamá y papá

Una de las cosas que tiene la maternidad/paternidad es que los padres pasamos a formar parte de un “pack familiar”, ……… lo cual, a la mayoría de nosotros nos encanta.
Cambia  nuestra percepción del mundo y, sobre todo, nuestras prioridades.

Desarrollamos al máximo nuestro instinto protector. “Sentamos la cabeza”,  pensando en el futuro de nuestros hijos. Nos preocupamos por ciertos temas a los que antes no habíamos dado ninguna importancia. Acabamos siendo psicólogos, animadores infantiles y expertos en educación y salud infantil.
Al principio es duro dependiendo, sobre todo, de la ayuda de la que dispongamos y es difícil encontrar tiempo para uno mismo.
Conseguir leer dos páginas seguidas de un libro es casi…. ¡un milagro!.
Pocoyó, Mickey Mouse…… entran en nuestras vidas para quedarse una larga temporada.

Mamá harta

Les ayudamos con los deberes, llevamos a los niños a todas las actividades posibles, leemos cuentos con los niños, vamos de excursión con los niños, vemos una película con los niños….. y además, trabajamos y llevamos la casa.
Natural y lógico hasta que se convierte en algo casi “patológico”. Es lo que los psicólogos llamamos la hiperpaternidad, uno de los modelos educativos más utilizados hoy en día.
Seguro que muchos de vosotros habéis oído hablar de los padres helicóptero, padres apisonadora o de los padres chófer, entre otros.

Padres que siempre están sobrevolando y protegiendo a sus hijos, que les facilitan constantemente el camino evitándoles cualquier sufrimiento, que les alaban  o que se pasan todo el día en el coche llevándoles de un lugar a otro para que realicen todo tipo de actividades…..en un intento de ser “supermamás y superpapás”.

Supermamá

Pero, los padres tenemos derecho a tener un mal día y a estar cansados.
Muchos padres se olvidan de que no solo son padres, sino también personas con intereses, aficiones, deseos de divertirse o aprender. Y que cuando obviamos estos deseos, cuando dejamos de escucharnos a nosotros mismos, cuando estamos frustrados es cuando reaccionamos con cierta agresividad:
“Estás castigado”, “Eres un vago”, “Es que no tengo tiempo para nada”……………
Entonces, dejamos de escucharles a ellos y les mostramos un modo de comportarse poco adecuado.

No pasa nada por tomar un café con los amigos, ir al cine a ver una película que nos sea de dibujos animados, salir a cenar en pareja, ir al gimnasio en lugar de acompañarle a cinco extraescolares a la semana……….
Porque, es importante que en un momento dado recuperemos, sin remordimientos, ciertas parcelas de nuestras vidas como personas y no solo como padres para vivir nuestras propias vidas y permitirles a ellos vivir las suyas.

Familia feliz

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