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Pequeños grandes gestos

Pequeños grandes gestos

Santiago, alumno de la Scuola Italiana de Montevídeo, en Uruguay, se encontraba entusiasmado al ver que se le había caído un diente, pero al intentar enjuagarlo en el baño del colegio, se le cayó por el desagüe.Al percatarse de la angustia del pequeño, la Directora del centro decidió redactar un certificado para que Santiago pudiera ponerla debajo de la almohada y que le diera cierta seguridad de que le iba a llegar al ratoncito.

“Se deja constancia que al alumno Santiago Díaz se le cayó un diente y cuando fue al baño a lavarlo se perdió en la cañería siendo la Directora Ana María Méndez testigo de la existencia del mismo.
Se expide el presente certificado a los efectos de dar el testimonio ante el Sr. Ratón Pérez ya que Santiago dejará esta nota como prueba debajo de su almohada esta noche”.

La carta estaba firmada y marcada con el sello oficial de la Scuola Italiana y llevaba la firma de la directora y su secretaria.

Afortunadamente, la carta funcionó y Santiago recibió su regalo.
Un pequeño gran gesto que marcó la diferencia.
Está claro que la directora mostró una gran sensibilidad porque los niños están hechos, sobre todo, de ilusión y no podemos olvidarnos nunca. Según sus propias palabras:
“Hoy la niñez es cada vez más corta, nosotros hacemos lo que podemos porque la creencia en el Ratoncito Pérez o Papá Noel permanezca lo más posible”.

Un ejemplo de lo que significa ser un buen docente y de hacia dónde queremos que avance la nueva educación. Una educación que valore razón y emoción. Una educación en la que no se trate solamente de enseñar sino también de escuchar.
Una escuela, en definitiva, que ofrezca a nuestros hijos mejorar tanto la formación académica como sus competencias emocionales para lograr mejorar su bienestar personal.

niño esperando al ratoncito

¿Por cierto, quieres saber un poco más de la historia del ratoncito Pérez en España?
Pues, según la tradición popular fue creado por el jesuita Luís Coloma para consolar al joven rey español Alfonso XIII tras perder un diente con ocho años.
El ratoncito Pérez, que su creador describió como “un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro y una cartera roja colocada en la espalda”, vivía con su familia dentro de una lata de galletas en la entonces famosa confitería Prats, cerca del Palacio Real de Madrid.
Hoy en día, existe una placa conmemorativa en el número 8 de la calle Arenal de Madrid, en ella se puede leer:
“Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII”.
El buen ratón se deslizaba a través de las cañerías para llegar con algún regalo al palacio y a las casas de los niños pobres que habían perdido un diente de leche.

el ratón y el rey

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