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Una autoestima positiva

Una autoestima positiva

La autoestima es la forma en que uno se siente y se percibe a sí mismo.
Un niño con baja autoestima no confía en sí mismo ni tampoco en los demás. Evita situaciones nuevas por miedo al fracaso. Echa la culpa a los demás de sus errores. Puede ser tímido, muy crítico y puede llegar a desarrollar conductas agresivas y de riesgo (drogas, alcohol, bullying…), desagradables para él y para los demás.

Pero cuando un niño tiene una buena autoestima, se siente valioso y capaz. Es responsable y se relaciona de forma adecuada con los demás. Tiene ganas de aprender y de probar cosas nuevas. No siente vergüenza por pedir ayuda cuando desconoce algo. Aprende de sus propios errores y no se deja dominar por ellos.

Autoestima elevada

La infancia y la adolescencia son las épocas más complicadas porque los niños dependen enormemente de su entorno familiar y social así como de sus características personales (habilidades, imagen corporal…). La falta de amigos, los complejos físicos y un ambiente familiar desestructurado pueden ser algunos motivos de baja autoestima.
En estas etapas, los niños son más vulnerables y no siempre disponen de recursos suficientes para superar determinadas circunstancias.

Falta de amigos

Hay un montón que cosas que podemos hacer para reforzar la autoestima de nuestros hijos. Aquí van algunas propuestas:
– Identifica sus ideas y pensamientos negativos: “No voy a poder hacerlo”. No siempre podrá controlar su entorno pero sí, las ideas o pensamientos que utilizará para afrontarlo. Sufrimos más con lo que imaginamos que con lo que en realidad sucede.
– Trátale con respeto, sin insultarle ni menospreciarle. A veces, se nos olvida utilizar con ellos el “por favor” y el “gracias”.
– No le exijas la perfección con cosas que no es capaz de hacer.  Es importante tener metas realistas. A veces no coinciden nuestros deseos con las necesidades de nuestros hijos. Lo importante es que el niño se sienta bien porque a él le gusta lo que hace.
– No le compares con otros niños ni le critiques en público.
– No le sobreprotejas. Si tratas, constantemente, de alejarles de un posible fracaso o rechazo solo conseguirás que sea una persona dependiente y muy sensible, incapaz de enfrentarse a los obstáculos de la vida. Debe aprender a tomar sus propias decisiones y a responsabilizarse de ellas. Además, darle responsabilidades les transmite la sensación de que confiamos en ellos.
– Refuerza sus logros y conductas positivas con elogios. Es importante distinguir entre alta autoestima y soberbia. No se trata de elogiar cualquier conducta porque sí. No se trata de formar niños que creen ser perfectos sino niños con suficiente confianza en sí mismos a pesar de sus errores y sus limitaciones.
– Si se equivoca no le culpabilices, utiliza la crítica constructiva. Lo hecho, hecho está y de los errores se puede aprender mucho. Muéstrale lo que ha hecho mal para qué tome nota y busque alternativas.
– A veces, asociamos una conducta determinada con su personalidad. En lugar de decirle “Eres malo” es mejor decirle…. “Hoy te has portado mal”. Si los niños toman las críticas como algo puntual y no como un reflejo de su individualidad, será menos probable que esto afecte a su autoestima.

Niña con corazón

Un último apunte:
El modo en que miramos y nos relacionamos con nuestros hijos es fundamental en el modo en que ellos se van a acabar viendo a sí mismos.
Lo que quiere cualquier niño, por encima de todo, es sentirse querido y que le presten atención. Habla con él, juega, escúchale, comparte una tarde de cine, ……… ¡simplemente disfrutad juntos de las pequeñas cosas!

Padres e hijos

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